
entonces abro las manos, las letras putas cayendo muertas o jugando a estarlo, yo me miro al espejo y me odio desde el ultimo pétalo que desdibujo impaciente, solo por la necesidad de sufrir mas, uno tras otro le arranco la vida a cuanto pueda, por que no me alcanza la propia partida, por que sus humos negros como, hombres serios de negro disfrazados cargándome en una cama eterna, en un eterno ataúd menos frió que lo que llevo muerto en el pecho, lo que me congela, fúnebre la sonrisa y la hace esquiva, atame vida a tu partida, que no te merezco ni te necesito, atame vida a tu ausencia que las ganas van por el mismo camino y el aire húmedo se cuela en mi árido esquivo deseo, y así también lo acaba

No hay comentarios:
Publicar un comentario